Cristóbal Heiss
jueves, 25 de junio de 2009 17:07:47

Eduardo Artés: el comunista old school

Este precandidato es un convencido de que Chile necesita un cambio de sistema y de que toda Rusia extraña la figura de Stalin. Fuera de las burocracias y los escritorios, lo suyo son las marchas y la política en la calle. Este es Eduardo Artés, el rebelde que quiere arrancar de raíz todo lo que no esté a favor de los trabajadores.
Eduardo Artés
Son las 2 de la tarde en Avenida Matta. Un señor de amplios bigotes, jeans negros y chaleco marrón se pasea por la calle antes de parar frente a una puerta de madera roja. Al entrar, sube por unas escaleras que lo conducen a una sala llena de afiches de Lenin, Stalin, Marx, Engels y otros ilustres filósofos de izquierda. Se sienta, y con una sonrisa en los labios, pide un café. En la sala está Max, un adolescente comunista perteneciente al colectivo juvenil “La Mochila”. El hombre le pregunta a su compañero: “Max, ¿cómo estuvo la marcha?”. “Nos pegaron los pacos”, le responde el joven, mientras busca algo en su mochila. La respuesta provoca una irónica risa del interrogador al mismo tiempo que niega con la cabeza y se reclina en la silla. Este hombre es Eduardo Artés, y el color de la puerta y su chaleco no son coincidencia. Él es el precandidato presidencial de una de las agrupaciones más izquierdistas de Chile: el Partido Comunista Acción Proletaria (PC-AP)
Alejada de las tediosas reuniones de escritorio y los tan famosos mensajes por Facebook y Twitter, la candidatura de Artés se hace a la antigua. Suele trabajar con equipos del partido para repartir diarios, revistas y afiches en fábricas, ferias libres y lugares afines de concurrencia popular. Los únicos momentos donde los militantes del PC-AP están encerrados en cuatro paredes son cuando discuten sobre la campaña y sus salidas a terreno.
Artés es diferente a los candidatos tradicionales. Él es de la idea de salir, conversar y escuchar los problemas personales que tiene la gente, hecho que va más allá de un simple acto propagandístico. Asegura que no se saca nada con decir “mira qué lindo lo que estamos planeando”, si no se va a la calle a escuchar a los necesitados.
Más rojo que el Partido Comunista
A primera vista, el PC-AP parece ser lo mismo que el PC que preside Guillermo Teillier. Sin embargo, no hay que confundirse: si bien el Partido Comunista es el bloque de izquierda por excelencia, el partido de Artés es aún más radical. Mientras el PC busca integrarse al sistema para obtener alguna representación parlamentaria, el Partido Comunista Acción Proletaria busca de frentón un cambio a la constitución, una reforma profunda, sin hacer alianzas con otros partidos.
Este atípico precandidato afirma que las posiciones ideológicas en su partido son más fieles al comunismo puro, ese que triunfó en Rusia tras la revolución de octubre de 1917. El PC-AP defiende el período de Stalin en la Unión Soviética y el de Mao en China. También, asegura que las matanzas que se les adjudican al Comunismo, como la de Tiananmen y los Gulags en la U.R.S.S., no son del todo ciertas, y que en su mayoría son “invenciones de la SS (policía secreta nazi) repetidas por la CIA (policía secreta estadounidense)”.
De precandidato sólo el nombre
No pretende tener la banda presidencial en su cuerpo ni vencer a Piñera y Frei en las urnas; la patriada de Artés va por otro lado: “Nuestra candidatura no es más que una táctica para levantar una posición de izquierda revolucionaria centrada en un cambio profundo”, argumenta el precandidato. Además, advierte que no tiene motivaciones por ser presidente, pero que estar en la carrera por La Moneda le da la oportunidad única de poder debatir y manifestar sus ideas.
Ejemplo de esto es el poder dar a conocer sus visiones sobre algunas políticas públicas: “El Transantiago, la salud y vivienda, no tienen solución en el marco de la constitución neoliberal del ochenta”. Así de lapidario es Artés al referirse de los principales problemas que aquejan a los chilenos. También enfatiza que se necesita un “plan de emergencia” y designar más recursos para solucionar estos problemas. Sin embargo, la asignación de recursos no garantiza una mejoría; para Artés, la corrupción hace que el dinero “quede arriba y no llegue nada bajo”.
La campaña recién comienza y el llamado es a movilizarse. Es común ver en alguna feria libre de la capital a un grupo de personas moviendo grandes banderas rojas y cantando proclamas por una mayor justicia social. Ese es el equipo de campaña de Eduardo Artés, quien con su megáfono los alienta a seguir luchando para mejorar las condiciones de trabajo del proletariado.
Lo que piensa de otros precandidatos
Arrate: “Es un hombre de derecha de tomo y lomo, perjudica a la izquierda”.
Frei y Piñera: "Hablar de uno es hablar del otro. Frei es un falangista neo facista y Piñera igual”.
Marco Henriquez: “Es un fresco, se viste con la ropa de su padre biológico, cuando fue criado por un oportunista”.
Pamela Jiles: “Ha tenido aciertos, pero no para ser nuestra candidata. Su campaña nace de la farándula, no de los trabajadores”.
Navarro: “Tiene la gracia de haberse separado de la Concertación, pero lo vemos dubitativo y sin fuerza”.

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